jueves, 28 de febrero de 2013

CVAL “Una Esperanza de Vida”



A 9 meses de la puesta en marcha la Oficina de “Atención al Soberano”, de la Corporación Venezolana de Alimentos (CVAL),   adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras, 116 casos de personas con diferentes patologías médicas y que carecen de posibilidades económicas para costear tratamientos o costosas cirugías, han obtenido, en tiempo record, ayudas oportunas por parte de este ente del Estado venezolano.
CVAL, apegado a las leyes que rigen al pueblo y en atención  a lo establecido en el reglamento de la Ley de Contrataciones Públicas, específicamente en el artículo número 41, que establece las modalidades del Compromiso de Responsabilidad Social, brinda ayudas socioeconómicas a la comunidad   siguiendo con los parámetros del antes mencionado artículo.
La Responsabilidad Social es un aporte que debe ejecutar cualquier proveedor que tenga algún tipo de compromiso financiero con el Estado, genere un servicio o bien a cualquier órgano de la administración pública. Es decir que  aquellos proveedores cuyos compromisos superen las 2.500 unidades tributarias, lo que equivale a 267.500 Bs., debe cumplir con el compromiso de Responsabilidad Social.
El artículo 41 del reglamento de dicha ley establece: “1. La ejecución de proyectos de desarrollo socio comunitario, 2. La creación de nuevos empleos permanentes, 3. Formación socio productiva de integrantes de la comunidad, 4. Venta de bienes a precios solidarios o al costo, 5. Aportes en dinero o especies a programas sociales determinados por el Estado o instituciones sin fines de lucro y 6. Cualquier otro que satisfaga las necesidades prioritarias del entorno social del órgano o ente contratante”.
Es importante resaltar que la Oficina de “Atención al Soberano”, tiene como objetivos principales promover la participación ciudadana; suministrar y ofrecer de forma oportuna, adecuada y efectiva, la información requerida; apoyar, orientar, recibir y tramitar denuncias, quejas, reclamos, sugerencias y peticiones; y en general, resolver las solicitudes formuladas por los ciudadanos.
Tal es el caso de Rosa Elena Ramos, una jovencita de 23 años de edad, estudiante del cuarto semestre de control de calidad en la Universidad Politécnica Territorial Andrés Eloy Blanco, secretaria de un establecimiento  de venta de granos al mayor y de tal, madre soltera y sostén de familia,  a quien se le exigía una cuantiosa suma de dinero en  diferentes clínicas de la ciudad de Barquisimeto, para costear gastos para una delicada intervención la cual debía ser sometido su pequeño y único hijo de 2 años de edad.
Pablo Alejandro Pintos Ramos, a quien cariñosamente sus familiares y vecinos del barrio Ruíz Pineda I, le llaman “Pablito”. Desde los cinco meses de gestación, batalla con una afección en el riñón derecho.
Su progenitora, Rosa Elena, asegura que fueron muchas las puertas que tocó desde los cinco meses de embarazo cuando a través de un eco 3D, el especialista que controlaba la evolución de su hijo, diagnosticó que el indefenso bebe presentaba una dilatación en el riñón derecho.
Esta joven luchadora recuerda que los presupuestos consultados en los diferentes centros médicos privados de la capital larense, sobrepasaban exageradamente sus ingresos, los mimos que también utiliza no sólo para costear sus gastos y los de su hijo, sino también los de su mamá y sus dos hermanas, una de ellas, con necesidades especiales.
A mediados de 2012, uno de los varios especialistas que atendió a “Pablito”, le advirtió que no debía pasar mucho tiempo para operarlo, pues corrían el riesgo de verse obligados a extraer el riñón afectado; y desde entonces  someter al  pequeño a estrictos tratamientos seguidos de rígidas dietas permanentes, procedimientos que afectarían notoriamente su normal crecimiento.
“Sentí que el mundo se me venía encima, creí por un momento que mi vida acababa ahí, yo no contaba con los 43 mil Bs.  que me exigía el presupuesto más bajo”, dijo con la voz entrecortada mientras recordaba que al visitar algunas dependencias, algunos le cerraron las puertas y otros simplemente, le respondían que debía esperar.
En agosto de ese mismo año acudió a la oficina de Atención al Soberano, luego de que una vendedora de azúcar, o “un ángel” como ella misma la llamó,  le alertara sobre la existencia de CVAL y de la ayuda que éste podría brindarle si se atrevía a tocar sus puertas.
Resaltó que la respuesta de esta empresa que a diario trabaja en pro de la soberanía alimentaria, fue rápida y oportuna, “Un mes después me llamaron para decirme que podía contar con la ayuda de CVAL”, comentó.
“Siempre he pensado que con fe pueden lograrse muchas cosas; y yo confié en CVAL desde un primer momento, que dios los bendiga por tanto apoyo”, finalizó.
Hace muy poco,  “Pablito” fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital Rotario. Después de tanto buscar, Rosa Elena con ayuda de un personal capacitado que a diario labora en la oficina de Atención al Soberano, consiguió un precio menos elevado para solucionar en gran parte la patología que afectaba la vida de su hijo. Los especialistas aseguran que la recuperación en su totalidad del indefenso “Pablito”, depende del cuidado y alimentación de su progenitora en los próximos meses. 






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